JOHN MAIN Silencio y Quietud para cada día del año 17/04/2022

Más que cualquier otra parte del evangelio, el pasaje que describe a algunos de los discípulos de la comunidad que Jesús formó visitando su tumba, destaca el papel y la autoridad de las mujeres.

 

Habían visto a Jesús en la cruz, vieron el entierro, prepararon las especias para su unción y son las primeras testigos oculares de la tumba vacía. Escuchan la sorprendente noticia de los dos hombres con ropas deslumbrantes que ven en la tumba. (Excepto que no eran ni hombres ni mujeres sino ángeles).

 

¿Por qué buscar entre los muertos a alguien que está vivo? Él no está aquí; ha resucitado. Acordaos de lo que os dijo cuando estaba en Galilea...

 

Recordaron y fueron directamente a los once discípulos restantes, quienes desestimaron lo que dijeron como una tontería. Excepto Pedro. Corrió hacia la tumba, la encontró vacía y volvió a casa asombrado. Las mujeres fueron las primeras testigos y comunicadoras de la Resurrección. El cristianismo comienza con ellas.

 

Este es un aspecto sorprendente de la historia de la Resurrección. Indica que lo que suceda a través de él no se limitará a Jesús y su pequeña comunidad disfuncional. Se extenderá por todas partes como un incendio forestal que comienza con un fósforo o un virus global con un solo microbio. Dondequiera que vaya, sacudirá los cimientos del poder y el orgullo. Traerá la enseñanza y el espíritu vivo de Jesús para desafiar y cambiar nuestra visión de la realidad y nuestra forma de vivir.

 

En nuestro mundo dividido y violento, en Jerusalén, Kyev y Moscú, es nuestra esperanza inagotable y nuestra verdadera paz.

 

Que nuestras primeras palabras para todos hoy sean:

“¡Christos Anesti!‘ (¡Cristo ha resucitado!)

Y que se atrevan a responder:

—¡Althos Anesti! (Él ha resucitado'

 

 

Aquí terminan las Reflexiones de Cuaresma de este año. Mi más sincero agradecimiento a los fieles equipos de traductores de las zonas horarias que hicieron su trabajo sin quejarse, incluso cuando deberían haberse quejado por mi entrega tardía del día siguiente. Y gracias queridos lectores que han sido parte de esta peregrinación y por sus comentarios y mensajes que me han enriquecido y animado. Disfruta del silencio. ¡Felices Pascuas!

 

Laurence.




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