Sabiduría Diaria 24.04.2019


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, BONNEVAUX, FRANCIA)

Si recordamos la primera vez que Jesús aparece en el evangelio de Juan (Jn 1:35-39), Juan el Bautista está con algunos de sus discípulos y cuando ve pasar a Jesús lo señala diciendo ‘He aquí el Cordero de Dios’. Y los dos discípulos que estaban con Juan comienzan a seguir a Jesús. Al seguirle van viendo su espalda. Pero él se voltea y les dice ‘¿Qué buscan? Y le responden, ‘¿Maestro, dónde estás quedándote? Y ¿Qué les dice Jesús? ‘Vengan y verán’. Vengan y verán. Y fueron y vieron y se quedaron con Él por el resto del día. Después, en el evangelio, San Juan aclara ‘Eran como las cuatro de la tarde.’ ¿Qué importa qué hora era? Esa hora era una hora de oración. En la iglesia primitiva, cada día estaba ordenado alrededor de los tiempos de oración, y las cuatro de la tarde era uno de ellos, la hora de la oración vespertina, cuando detenían el trabajo y hacían oración. Este pequeño relato es una maravillosa descripción de lo que significa ser discípulo.

( Christian Life in the Light of Christian Meditation 1:

Discipleship, Meditatio Talks 2019 A, Laurence Freeman OSB )


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