Sabiduría Diaria 10.03.2019


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, FRANCIA) Aprendemos que la meditación no se trata de recompensa y castigo. No somos perros a ser entrenados en casa aprendiendo cuando recibimos golosinas. Nuestra experiencia más profunda en la oración puede llegar cuando sentimos que menos lo merecemos o esperamos a ser corregidos o no nos sentimos aceptados. Al desarrollar la disciplina apreciamos la gracia. La teología de la oración es una teología del don, que es más difícil que un adulto herido la entienda. Los niños tienen la capacidad de recibir generosamente esta gracia, como dice John Main sobre la meditación. Sin embargo, la oracion cristiana no es recibir pasivamente, sino descubrir la generosidad recíproca: el donante, el don y el que recibe esta gracias están atrapados en una sola ola de generosidad. (Meditatio Newsletter October 2017, Laurence Freeman OSB)


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