Sabiduría Diaria 06.10.2018


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, BONNEVAUX, FRANCIA) Cuando salimos de una ciudad contaminada y amontonada, o nos separamos de las rutinas adictivas y estresantes de la vida moderna, cuando nos refugiamos en la naturaleza, aunque sea en un parque o en un jardín, la palabra ‘belleza’ surge de repente. ¿Qué mejor o más simple palabra podemos encontrar? Observamos el paisaje, olemos el aire puro, lleno de sabores orgánicos, sentimos la textura de las plantas con nuestros dedos y observamos el reino animal y nos reconocemos en él. La experiencia colectiva de todos estos canales de consciencia forma lo que llamamos ‘belleza’. Inmersos en el mundo natural sentimos como los hábitos antinaturales de nuestra mente se disuelven. Refrescamos nuestra perspectiva. Recuperamos nuestra naturaleza verdadera. Y cuando estamos en este estado somos incapaces de dañar o explotar al medio ambiente porque sería como si nos lastimáramos a nosotros mismos. Mientras estamos en armonía con la naturaleza de esta manera, la vemos principalmente como un regalo, misterioso y natural, que debe ser disfrutado, compartido y protegido por todos. ( Meditatio Newsletter, October 2012 )


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