Sabiduría Diaria 21.09.2018


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, ITALIA)

En un mundo violento, los jóvenes son los primeros en ser corrompidos. Convirtiéndose pronto en la siguiente generación en repetir el perenne patrón de la violencia. Conforme van madurando reproducen la violencia del sistema en que viven. Aprendemos reflejando la práctica que vemos, no la predicación que escuchamos. Pero lo que se aprende puede ser desaprendido. A través del tiempo la meditación lo comprueba. Así que al enseñar a los jóvenes, los protegemos de los ejemplos de violencia que corrompen. Podemos también enseñarlo a los niños que ya han sido infectados por la violencia. La meditación restaura la claridad de la razón. El niño violento que abusa de otros puede ser enseñado a resolver las diferencias no violentamente, a aceptar desilusiones sin desesperar, a controlar su enojo.

( Meditatio Newsletter, April 2015 )


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