Sabiduría Diaria 21.07.2018


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, CANADA)

La revelación bíblica muestra – y esto es su gran contribución a la capacidad humana para comprender la naturaleza de la realidad – que Dios es el Ser y el Ser es amor. El Padre entonces, que tiene que ser un término lingüístico, trasciende la dualidad sexual. En Cristo tampoco hay masculino o femenino como contradicciones que compiten sino la realización de una nueva y completamente plena e integrada visión de la humanidad. Sólo el asombro puede comprehender el poder incomprensible de Dios, como insistían los primeros maestros de la Iglesia. Los niveles superficiales de nuestra mente se mantienen muy cómodos cuando hablamos de dualidades, pero se sienten intranquilos con la solución de las paradojas. Para entender esto, debemos acercarnos a ese umbral de silencio al que nos dirige la meditación. Su estrechez no tiene nada que ver con la estrechez de la mente que sólo puede ver desde su propio punto de vista. Es más bien la atención enfocada la que puede descansar tranquilamente en alguna manifestación de la realidad – la maravillosa diversidad de la gente en nuestra caminata meditativa, por ejemplo – y tener paciencia hasta que la expansión de nuestra consciencia hacia lo universal tenga lugar desde adentro de nuestra pequeña banda de atención.

(Christian Meditation Newsletter, Dec 2006)


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