Sabiduría Diaria 13.08.2018


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, BERE ISLAND, IRLANDA)

Como maestro de la humanidad, el auto conocimiento es el primer nivel en que Jesús nos encuentra. En mi libro ‘Jesús el Maestro Interior’, exploro esto a través de la gran pregunta que Jesús le hace a sus discípulos un día en que ‘se encontraba orando sólo en su compañía’. El significado de cualquier pregunta es la manera en que se hace y el contexto en que se hace. La pregunta de Jesús surge de la soledad en que Jesús se sumerge en su oración, la misma soledad que es la base de su comunión con otros. Soledad es el descubrir y abrazar nuestra singularidad. Es nuestra celda, el desierto, es a donde entramos cada meditación. Es nuestra liberación del anonimato encontrando ‘un nuevo nombre, revelado sólo a aquel quien lo recibe’ (Ap 2:17). De hecho, Jesús hace dos preguntas: ‘¿Quién dice la gente que soy yo?' Y le contestan que la gente está especulando al respecto, y El no dice nada. Y entonces deja la pregunta real caerles encima: Y Ustedes, ¿Quién dicen que soy yo? Esto nos interpela directamente, nos engancha (si es que le prestamos atención) y nos dirige a través del contacto con su auto conocimiento a nuestro auto conocimiento. Este es el punto y el propósito de la pregunta. La intención del maestro no es obtener la ‘respuesta correcta’ que nos hará pertenecer a la compañía de los elegidos, convenientemente lejos de aquellos que dan la respuesta equivocada. Esa no es la religión de Jesús.

(Christian Meditation Newsletter, June 2005 )


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