Sabiduría Diaria 02.07.2018


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, ALEMANIA)

Para mucha gente que vive en la actualidad en una sociedad laica, el inicio de la actividad de la meditación se hace a un nivel auto centrado. Buscamos motivaciones: ¿Qué voy a obtener de esto?, ¿Mi colesterol y presión arterial mejorarán?, ¿me servirá para dejar las píldoras antidepresivas o me ayudará a dormir mejor? Así inicia mucha gente, pues son los beneficios científicamente comprobados de la meditación. Y eso no está mal. En la tradición cristiana decimos que la gracia se edifica sobre la naturaleza. En otras palabras nuestros cuerpos y nuestras mentes, nuestra psicología, son parte de este camino. Creo que es una manera válida de iniciar. Puede parecer auto centrado, pero hay que empezar. Y después, si somos fieles a la práctica, vamos entendiendo la dimensión espiritual de nuestro ser y la motivación para continuar en la meditación se vuelve ahora una motivación espiritual. Nos preocupamos más acerca de los frutos espirituales – amor, alegría, paciencia, bondad. Esos son más importantes que el colesterol, pero arreglemos el colesterol primero y dejemos que estos frutos se vuelvan más nuestra motivación.

(The Contemplative Dimension of Faith, Meditatio Series 2012B)


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