Sabiduría Diaria 14.05.2018


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, SINAI, EGIPTO)

Nuestra respuesta a ese momento o tiempo de quietud y paz y tranquilidad no debe ser el parar de decir la palabra, porque eso querría decir que seguiríamos en control. Nuestro ego dice, “Eso es. Quiero esta experiencia, voy a tenerla y disfrutarla. No necesito seguir siendo pobre. Tengo aquello por lo que pagué.” Y entonces perdemos, por supuesto. Esto es la razón por la que Casiano dice: repite la palabra, repite la fórmula, continuamente, sin cesar. Esa es la tradición en esta manera de orar. La encontramos donde quiera que está descrita dentro de la tradición cristiana: continuamente y sin cesar. Pero la vamos a decir cada vez a un nivel más profundo y más sutil y más gentil.

(Map of the Journey, Meditatio Series 2011 C)


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