Sabiduría Diaria 06.04.2018


(FOTO: LAURENCE FREEMAN)

El primer nivel de auto conocimiento es turbulento. Walter Hilton, en el siglo XIV decía: “es como un hombre que llega a casa y se encuentra con un la chimenea llena de humo y una esposa enojona”. Los primeros padres y madres del desierto no tenían problemas domésticos. Pero les causó una sorpresa descubrir que aún en sus celdas en el desierto, no podían abandonar fácilmente las preocupaciones, tentaciones y fantasías eróticas de sus vidas pasadas. Sentados, sin distracciones externas, se encontraron, al igual que nosotros en nuestra época, bombardeados por una actividad mental desordenada, pensando o fantaseando compulsivamente acerca de todo lo que creían haber abandonado. Se molestaban con sus hermanos, se enojaban con los flojos, envidiaban a los más santos. Se obsesionaban con las trivialidades de su trabajo manual de tejer esteras o trabajar en el campo. Se volvían compulsivos sobre sus posesiones materiales. Fantaseaban sobre sexo y más sobre comida. Tal vez no estamos menos distraídos es nuestra época que los monjes del desierto o cualquier persona que medita en estos tiempos o nuestra cultura. Simplemente nos parece más difícil pasar la primera fase.

(The Goal of Life, Meditatio Series 2005 B)


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