Sabiduría Diaria


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, FRANCIA) Los grandes corporativos y las organizaciones hoy en día, se ocupan frecuentemente de escribir sus valores. En el curso de administración que doy, también lo hacemos. Hay una lista de alrededor de 345 valores que podemos escoger – transparencia, generosidad, igualdad, justicia y todas estas cosas bonitas. El problema consiste en que aunque digamos que estos son los valores por los cuales trabajamos y vivimos, lo cual se podría hacer en un taller de valores, no es lo mismo cuando nos enfrentamos a ciertas situaciones complejas en el trabajo y tenemos que decidir entre dos personas o decidir si vamos a confesar algo que puede resultar embarazoso para la compañía o para nuestra vida. Entonces podemos decir, bueno, mi valor es ser transparente, pero en esta ocasión en particular, seré prudente mejor. Entonces es muy fácil jugar con los valores. Solamente hay que sentirnos básicamente virtuosos o éticos, pero no hay que vivirlo en realidad. Y creo que lo que dice San Pablo, lo que la meditación nos enseña, es que hay que experimentar nuestra propia bondad esencial, la bondad de nuestro yo verdadero. No es que seamos perfectos, sino que sabemos que en ese nivel donde podemos ser nosotros mismos, ahí, somos buenos. Somos una persona indivisible con la bondad de Cristo y eso nos abre a la bondad de Dios. (Finding Oneself 2, Meditatio Series 2017 D)


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