Sabiduría Diaria 10.01.2018


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, INGLATERRA)

La mente que medita es infinitamente espaciosa y sin embargo siempre es capaz de mantenerse aguda y enfocada. Las estructuras se levantan y caen, al parejo que los pensamientos y las certidumbres vienen y van. La amplitud es el Espíritu y cuando estamos en él, nos desapegamos de cualquier estructura física o conceptual que pudiera ocupar el espacio durante este tiempo. Siempre hay una tensión intemporal entre la contemplación y la religión. Cuando están en equilibrio, esta tensión proyecta cordura. Su colapso presagia locura.

(A Letter from Laurence Freeman OSB, Meditatio Newsletter, December 2017)


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