Sabiduría Diaria 28.10.2017


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, BONNEVAUX)

Vamos aprendiendo que en la meditación no hay recompensas ni castigos. No somos perritos que reciben premios por aprender trucos. Nuestra más profunda experiencia de oración puede venir cuando menos sentimos que ‘lo merecemos’ y esperamos ser corregidos no acogidos. Al desarrollar disciplina vamos apreciando la gracia. La teología de la oración es una teología de gracia, por más difícil que esa entender esto para un adulto herido. Los niños tienen la capacidad de recibir con generosidad, como dice John Main de la meditación. La oración cristiana no es acerca de recibir pasivamente sino de descubrir la generosidad recíproca: el que da, el que recibe y el regalo se ven envueltos en una única ola de generosidad.

(A Letter from Laurence Freeman October 2017)


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