Sabiduría Diaria 14.09.2017


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, IRLANDA) Este temor de Dios no se parece al miedo ordinario sino más bien es algo que nos maravilla, nos produce respeto y entusiasmo puro al ver nuestro mundo familiar reconstruido y transformado. Es la revelación de nuevos modos de ser sobre los que no sabíamos nada o no creíamos en ellos. Las parábolas de Jesús producen esta revelación por su exageración y como casi caen en el absurdo. ¿Sería posible que cualquier padre diera tal bienvenida a un hijo pródigo? O ¿Alguien vendería todo por el puro gusto de comprar un campo o una perla? Y ¿Si alguien no llena los lugares de su banquete invitaría a los mendigos y rechazados que encuentre en la calle? Esta misma inverosimilitud de estos relatos aparentemente ordinarios pero con un toque distintivo sirven como un detonador para nuestros arreglos mentales y emocionales. Y sin embargo, una vez que hemos aceptado esta revelación de lo desconocido, sentimos no la ansiedad y la inseguridad que tememos y evadimos, sino una nueva clase de paz y la certidumbre misteriosa de la fe. La ironía es que la manera en que la Iglesia cuenta estas poderosas historias las hace que parezcan un cuento de niños. (Muddling Through, Laurence Freeman Blog)


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