Sabiduría Diaria 26.08.2017


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, ITALIA) Un verdadero regalo es dado. Lo que es dado es también un dejar ir y es totalmente entregado a la vida de quien lo recibe. Tal regalo lleva consigo la presencia, el amor, el Yo de la persona que lo está dando. Sin embargo, cuando el regalo es dado, pero no se lo deja ir, no puede llevar el Yo del que lo da. Así, Dios nos da a Dios en Jesús, pero lo deja ir (hasta lo abandona, tal como Jesús lo sintió al final). Dios no pone condiciones para el regalo, lo que lo hace más desafiante y fácilmente distorsionado. Sería más fácil escribir en letras pequeñas lo que no está allí, en la intención del legado – por ejemplo, que debemos ser buenos, obedientes, conformistas, religiosos, ortodoxos. Recibir el regalo del Yo del otro es ser cambiado, simplemente porque el mismo nos da pleno poder. No como algo que podemos guardar en un banco o para jactarnos de él, sino para expandirnos más allá de nosotros mismos y capacitarnos para dar nuestro yo. (A Letter from Laurence Freeman, 2014/04)


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