Sabiduría Diaria 31.07.2017


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, CANADA) El trabajo del silencio es escuchar. Al escuchar el silencio somos atraídos hacia el amor por él, nos parece amistoso, no temible, y nosotros mismos comenzamos a silenciarnos. Reflexionando teológicamente sobre esta experiencia, podemos decir que es parte del proceso humano de divinización, de llegar a ser «semejantes a Él, porque lo veremos (y oiremos) como Él realmente es». (A Letter from Laurence Freeman, 2017/02)


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