Sabiduría Diaria 25.01.2017


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, MARRUECOS)

En un primer nivel, mi relación con Jesús es hacia un maestro universal: un ser humano ejemplar que enseña con palabras y ejemplos, totalmente personal, de integridad completa y que tiene una autoridad natural, alguien que encarna la verdad en la que puedo confiar plenamente. Existe también un segundo nivel en la relación, que es donde me siento su discípulo. Y no un muy buen discípulo. No digo esto sólo por humildad, pues tengo una idea de lo que representa ser un buen discípulo y se que no lo soy, pero siento que es parte de mi identidad ser un discípulo. Ahí se encuentra el centro de gravedad de mi vida espiritual. Esa relación con Jesús, en la cuál me refugio, me regresa a la verdad. Cuando veo mis errores, mis problemas, mis faltas, mis pecados, ese centro de gravedad es fiel y fuerte y misericordioso y siento que me ayuda a seguir el camino recto poco a poco. (Jesus and Buddha, Meditatio Series 2013A, Laurence Freeman)


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