Sabiduría Diaria 27.04.2019


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, BONNEVAUX, FRANCIA)

Jesús dice que nadie puede ser un discípulo sin renunciar a todas sus posesiones. Eso es un poco desconcertante si lo tomamos solamente en un nivel material. San Francisco vivió una vida de renunciación física. No poseía nada. Pero esa es sólo una reflexión sobre el significado de este llamado a renunciar a todas nuestras posesiones. Por supuesto que hay un aspecto material en ello. (…) Pero el significado más profundo de esto es la pobreza de espíritu, ser capaces de dejar ir el impulso de poseer y controlar, siempre presente en nosotros. Ese es un instinto muy enraizado en el ser humano: poseer y controlar. Pensamos que es más importante tener que ser. Y de nuevo esto sucede en nuestra oración, en nuestra meditación dejamos ir todas nuestras posesiones. Tenemos responsabilidades con amigos, familia, trabajo; no podemos simplemente renunciar a todo y sacar a nuestros hijos a la calle. Pero si podemos, a la vez que somos responsables acerca de nuestro capital o nuestras posesiones, renunciar a ellos si nos volvemos no posesivos y los usamos con generosidad y sabiamente y si no somos poseídos por nuestras posesiones. Así que este es un elemento importante del ser discípulo: saber que significa realmente la pobreza de espíritu.

( Christian Life in the Light of Christian Meditation 1:

Discipleship, Meditatio Talks 2019 A, Laurence Freeman OSB )


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