Sabiduría Diaria 22.04.2019


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, BERE ISLAND, IRLANDA)

En silencio y quietud, experimentamos que Dios está presente en nuestro sufrimiento, sea lo que sea que lo cause - genética o un asesino loco. Nuestra compasión por los que sufren - como vimos globalmente después de la tragedia de Christchurch - es una manifestación del espíritu de Dios. Si somos la víctima nos vemos empoderados para aceptar en fe lo que no puede ser cambiado. Y experimentamos la gracia que transforma la desesperanza en esperanza, la amargura en amor. La resurrección no nos hace inmortales. Morimos de todos modos. Pero cambia la manera en que vivimos y por lo tanto la forma en la que nos enfrentamos a la muerte. Esto es la fe. Conforme la fe se vuelve más profunda su significado va emergiendo. Reconocemos el patrón de la resurrección una y otra vez en nuestras vidas, desde nuestra infancia hasta el final.

( Meditatio Newsletter April 2019, Laurence Freeman OSB )


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