Sabiduría Diaria 09.02.2019


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, EEUU)

Recuerdo que hace algún tiempo visité a una mujer que estaba muriendo. Estaba atormentada por el temor de que no amaba a Dios. Era una buena mujer y había vivido una buena vida, pero se estaba enfrentando a esta tremenda angustia en su lecho de muerte y sólo lenta y dolorosamente pudo entender que el mismo deseo de amar a Dios es en sí mismo amar a Dios. Querer amar es amar, pero el florecimiento del amor lleva tiempo, involucra un cambio de identidad, un dejar nuestra vida a una lado y descubrir al otro y a nosotros en el otro. Ya no nos encontramos en ese estado aislado de nuestro ego sino que estamos en relación, existiendo junto con el otro y los otros. El florecimiento pleno del amor demanda reciprocidad, un mutuo compartir, un dar y recibir.

( Aspects of Love 3, Laurence Freeman OSB )


Entradas destacadas