Sabiduría Diaria 30.12.2018


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, BONNEVAUX, FRANCIA)

(...) Los tiempos de oración en nuestra vida diaria nos van ayudando a ir entrando más profundamente en esta oración continua del Espíritu porque nosotros somos incapaces de orar continuamente. Eso implicaría que estuviéramos pensando en Dios todo el tiempo o haciendo oraciones específicas o diciendo oraciones a cada rato. Físicamente no es posible. Orar continuamente significa que abrimos nuestros corazones a la oración del Espíritu, que es como un gran río, un río grande y subterráneo que fluye continuamente en nosotros. Es el flujo de amor entre el Padre y el Hijo, es el Espíritu. El Espíritu que une al Padre y al Hijo, el Espíritu de amor. Este es el Espíritu que Jesús prometió que nos enviaría. El infundió este Espíritu en nuestros corazones a través del poder de su Resurrección.

( Meditating as a Christian, Laurence Freeman OSB 2013 C )


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