Sabiduría Diaria 05.10.2018


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, BONNEVAUX, FRANCIA)

Hemos fallado en percibir y resonar con la gran riqueza de la relación que se da entre nuestra humanidad y todo el orden natural. Es precisamente en esta relación que la belleza del mundo se nos revela y en esa belleza captamos el misterioso fulgor del Dios cuya esencia está en todo – de quien San Pablo dice que es ‘todo en todos’. La naturaleza intrínseca de todas las cosas es bella: Dios vio lo que había hecho y vio que era muy bueno. Cuando vemos esto, lo hacemos con la mente de Dios.‘Seremos salvados por la belleza’. En ‘el idiota’, Dostoievsky le hace esta pregunta en tono de burla al Príncipe Mishkin, quien no contesta. No es una esperanza que podamos desechar fácilmente. No es tampoco una perogrullada utilizada para disfrazar el trabajo ascético necesario para purificar nuestras maneras de percibir de forma que seamos capaces de experimentar la belleza de esta manera redentora. Myshkin sólo dice que ‘la belleza es un enigma’. Pero en otro lado, Dostoievsky expresa su convencimiento de que ‘el mundo evolucionará a ser la belleza de Cristo’. Al decir esto, se anticipó a Simone Weil quien percibió la belleza del mundo con tanta sensibilidad aún (o especialmente) a través de las tragedias de su vida y su momento histórico: “La belleza del mundo es la tierna sonrisa de Cristo hacia nosotros, reflejada a través de la materia.” ( Meditatio Newsletter, October 2012 )


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