Sabiduría Diaria 11.09.2018


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, MONTE OLIVETO, ITALIA) Jesús, al igual que Buda, era una persona itinerante y vivía desapegado de lugar, familia y posición. Aún Mahoma escribió que `su conexión con el mundo es como un viajero que descansa un momento bajo la sombra de un árbol antes de continuar.’ Los monjes celtas más radicales se mantenían en equilibrio gracias a la sabiduría moderadora de la tradición. Les recordaba que aún el peregrinaje más dramático es inútil si no nos enseña a auto descubrirnos. “Ir a Roma es mucho trabajo y poco beneficio (según uno de sus poemas), pues el rey que buscas – a no ser que lo traigas contigo – no le encontrarás.” San Benito, quien no hace énfasis ni en el peregrinar ni en el exilio, le pide al monje que se comprometa a una conversión continua, cambio continuo y desapego y estabilidad. Esta paradoja del cambio enraizado en estabilidad fructifica en sabiduría. Los monjes irlandeses, grandes peregrinos siempre, tienen también muchos poemas conmovedores que describen su amor por la celda. Si no tenemos un lugar en el mundo que amemos, aunque estemos alejados físicamente, es difícil soportar el cambio y el destierro constante. ( Christian Meditation Newsletter, October 2011 )


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