Sabiduría Diaria 28.04.2018


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, BONNEVAUX, FRANCIA)

El ego comienza a desarrollarse desde una temprana edad, como a los dos años. Un niño pequeño empezará desde esa edad a separarse de su mamá y desobedecerla, flexionando su pequeño ego. El ego va creciendo a través de los años. Y va desarrollándose con todo tipo de memorias, pequeños ladrillos. Construimos una pared. Como lo dice la Nube del No Saber, cuando nos enfrentamos a esta pared que es la desnuda consciencia de nuestro yo, nos encontramos con la melancolía de nuestra existencia. No es una depresión, ni tampoco sentirnos miserables. Es como la tristeza inherente en la vida cuando no podemos realizarnos. Es como cuando hablamos con alguien y vemos que está aislado y nos rechaza. O al revés, sentimos que nadie se nos puede acercar. Es la melancolía de la existencia que surge de nuestro estado de separación o aislamiento. En este punto, seguimos diciendo el mantra pero no estamos trabajando con las distracciones del primer o segundo nivel, sino con la fuente de la distracción misma, ese sentimiento de separación de Dios, de mi yo verdadero.

(Map of the Journey, Meditatio Series 2011 C)


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