Sabiduría Diaria 11.03.2018


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, ITALIA)

No podemos definir lo humano por la presión arterial, los patrones de sueño o los niveles de estrés, aunque eso afecte que tan humanos nos sentimos. Pero no podemos definir a la humanidad por esos beneficios que pueden ser medidos. Definimos o entendemos la humanidad por esos frutos del Espíritu que entendemos que son la vida de Dios creciendo, desarrollándose o floreciendo en nosotros. Estos frutos del Espíritu son realmente aspectos de la vida de Dios que vemos a través de nosotros, y tal y como el brezo irrumpe a través de la tierra seca, así sucede con los frutos del Espíritu que florecen en el alma de nuestro ser. Nuestra divinización es un florecimiento de nuestra humanidad, y podemos decir entonces, en un sentido teológico, que los frutos del Espíritu muestran el mismo significado, el mismo trabajo del Espíritu, como los beneficios. Dicho de otra manera, podemos medir los beneficios pero no podemos medir los frutos. Sin embargo la gracia trabaja en la naturaleza, la gracia de Dios que entra en la existencia humana no viene del espacio exterior, sino de la naturaleza.

(Finding Oneself 2, Meditatio Series 2017 D)


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