Sabiduría Diaria 09.03.2018


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, MEXICO) La manera en que se enseña la atención plena o mindfulness, en su manera secularizada, y la meditación, tal como la enseñamos, podría ser descrita como la diferencia de en dónde colocamos nuestra atención. En los ejercicios o técnicas de mindfulness, la atención permanece en nosotros – puede ser en nuestro cuerpo, nuestras percepciones, tal vez nuestra respiración. Puede ser el estar atentos a nuestros pensamientos, las sensaciones que estamos teniendo, o los sentimientos por los que estamos pasando. Básicamente la atención permanece en lo que estamos sintiendo o pensando o haciendo y tiene el efecto inmediato de producirnos calma. Nos hace desasirnos de aquello que nos produce más estrés y tiene muchos beneficios que podemos medir. Qué tanto pueden durar no está bien acotado pero ciertamente presenta beneficios en el corto plazo. Cambia nuestro estado mental – lo cuál puede ser bueno si estamos escalando una pared. Pero por otro lado, al meditar, quitamos la atención de nosotros. Estamos quitando la atención de nuestras opiniones, pensamientos, sentimientos o sensaciones. Esto es a la vez radicalmente más simple pero también más demandante. Y nos lleva directamente a las enseñanzas de Jesús que hemos estado viendo sobre dejar nuestro yo atrás. (Finding Oneself 2, Meditatio Series 2017 D)


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