Sabiduría Diaria 25.05.2017


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, ITALIA)

Reconocer el dukkah es la primera intuición que nos lleva a una más valiente auto aceptación moral de nuestra imperfección. San Juan vio que si nos declaramos sin pecado, nos estamos engañando pero si lo confesamos, descubrimos perdón y profunda sanación (1 Jn 1:8). Está honestidad es la base de toda terapia como un camino de autoconocimiento y auto aceptación. La perfección no consiste en obedecer las reglas externas sino en adquirir la plenitud a través de las artes de sanación, de las cuáles forma parte la religión propiamente ejercitada. Vemos la perfección en el perdón, en la tolerancia pacífica y aceptación justa, atendiendo las necesidades del otro, en un entrenamiento gradual de nuestro inquieto ego. Esta intuición, que encontramos en el corazón de toda auténtica tradición espiritual, tiene la particularidad extraordinaria de prometer la liberación de los miedos e inseguridades compulsivas así como de la violencia y autoprotección del ego y sin embargo es difícil de aceptar y es instintivamente rechazada por los perfeccionistas religiosos. (Meditatio Newsletter 2009/04, Laurence Freeman)


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