Sabiduría Diaria 02.02.2017


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, MARRUECOS)

Recuerdo mis encuentros con la madre Teresa, las pláticas que di a su congregación y el retiro que me pidió dar a las hermanas contemplativas que viven en una comunidad sencilla cerca de la estación de ferrocarril de Calcuta. Ella no le daba la menor importancia a su celebridad. Si pudiera encontrarle un defecto sería la concentración tan intensa que dedicaba a su trabajo y su expansión y la fuerza con la que animaba a otros a participar de acuerdo a los planes que se había trazado. Lo sentí yo mismo y era difícil de resistir. Pero noté también la libertad total con la que dejaba ir su ego al sentir la fuerza de una dirección diferente a la suya. (…)

Entendía profunda e intuitivamente la meditación. Para sus hermanas, decía, las horas más importantes del día eran las horas de silencio al principio y al fin del día. En medio debían estar incondicionalmente comprometidas con el servicio de los más pobres, en las calles, los comedores populares, en los casas de los moribundos. Pero sin esos dos pilares de contemplación cada día, su trabajo no sería el trabajo de Dios. Ella encontraba en la enseñanza de John Main una fuente confiable de autoridad y sabiduría práctica en la cuál sus hermanas podían confiar para nutrir y profundizar en su oración contemplative.

(Compassionate Contemplatives, Laurence Freeman)


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