Sabiduría Diaria 02.12.2016


(FOTO: LAURENCE FREEMAN, IRLANDA)

“Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos,” (Lc 11:1) le pidieron a Jesús y esta solicitud coloca a Jesús en una tradición humana que el mismo llevó a un nuevo e insuperable grado de plenitud. Fue al probar esta plenitud de la oración cristiana que los primeros teólogos definieron la oración en un nivel - más elevado y verdaderamente católico - de significado que se aplica ahora para todos en todas partes: 'Al orar, no buscamos conseguir beneficios de Dios, sino volvernos como Dios. Orar, en sí, es bueno. Calma la mente, reduce el pecado y promueve las buenas obras.'

(Teaching as a Christian Art and Ministry, Laurence Freeman OSB)


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